El diseño y la ejecución meticulosa de un jardín naturalista en pendiente es siempre un apasionante reto; más aún si se ejecuta en las laderas que abrazan el Valle del Lozoya. La vivienda, de un sugerente tono rojo, se integra armoniosamente con la paleta otoñal que se despliega en el jardín, especialmente en un pequeño bosque de Liquidambar styraciflua.
Los desafíos surgieron tras la construcción de la vivienda en una parcela con fuerte pendiente, despertando inquietudes sobre los posibles problemas con las lluvias copiosas de la zona. Ante esta situación, Jardinable propuso la creación de bancales y muros de contención, incorporando una red de tuberías de drenaje para gestionar eficientemente el agua en caso de lluvias intensas. La gestión del movimiento de tierras se convirtió en el epicentro del proyecto, suavizando los desniveles del terreno y permitiendo una plantación acorde con el entorno montañoso de la región. Este cautivador proyecto se gestó en tan solo dos meses, dando vida a un rincón que se integra armónicamente con la majestuosidad del Valle del Lozoya.
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